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Ficha producto · Agroalimentario

Frutos secos

La almendra española, condiciones de almacenaje y países con más demanda para exportar frutos secos.

Actualizado el 12 de febrero de 2026

La almendra española, producto de referencia entre los frutos secos

España ha consolidado en los últimos años una posición destacada como productor y exportador de frutos secos, con la almendra como cultivo de referencia gracias a una superficie de plantación en expansión y a una demanda internacional creciente, tanto para consumo directo como para su uso en la industria alimentaria (repostería, bebidas vegetales, snacks). Junto a la almendra, otras producciones como la avellana o el pistacho completan una oferta exportadora en crecimiento, que combina explotaciones tradicionales de secano con nuevas plantaciones más tecnificadas.

Requisitos habituales y documentación

Además de la documentación comercial estándar (factura, packing list, certificado de origen si se solicita), exportar frutos secos suele requerir:

  • Registro sanitario del establecimiento que procesa, tuesta o envasa el producto.
  • Controles de calidad y seguridad alimentaria, centrados especialmente en la prevención de micotoxinas derivadas de un almacenaje inadecuado.
  • Etiquetado de alérgenos, obligatorio y especialmente sensible en este tipo de producto.
  • Documentación de calibre y calidad comercial, exigida habitualmente por la gran distribución internacional como requisito adicional.

Clasificación arancelaria orientativa

Los frutos secos se ubican en el capítulo 08 del sistema armonizado, junto al resto de frutas y frutos comestibles, con partidas específicas según la especie (almendra, avellana, pistacho, nuez) y la presentación (con o sin cáscara, tostado, en mezcla con otros frutos). No existe un código único para “frutos secos”: conviene identificar la partida exacta correspondiente a cada especie y presentación, y verificar el código TARIC definitivo con un agente de aduanas antes de declarar la exportación.

Países con más demanda

Alemania y Francia son mercados de referencia dentro de la Unión Europea para los frutos secos españoles, gracias a la proximidad logística y a una demanda de consumo elevada tanto para venta directa como para uso industrial. Italia, con una industria alimentaria y de repostería muy desarrollada, representa también un destino relevante. Países Bajos actúa además como plataforma de redistribución hacia otros mercados europeos gracias a sus infraestructuras logísticas y portuarias.

Errores frecuentes

Entre los errores más frecuentes al exportar frutos secos destacan: no cuidar las condiciones de almacenaje frente a la humedad, lo que puede favorecer la aparición de contaminantes no deseados; no adaptar correctamente el etiquetado de alérgenos al idioma y a la normativa del país de destino; y no verificar el calibre y la clasificación de calidad exigidos por la distribución en destino antes de cerrar la venta, lo que puede derivar en reclamaciones comerciales.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué la almendra española ha ganado peso en las exportaciones agroalimentarias?

La superficie de cultivo de almendro en España ha crecido de forma notable en los últimos años, impulsada por su adaptación a condiciones de escasez hídrica y por una demanda internacional creciente, lo que ha reforzado la posición de España como productor y exportador relevante frente a otros grandes orígenes internacionales.

¿Los frutos secos requieren condiciones especiales de almacenaje aunque no sean perecederos?

Sí. Aunque no exigen cadena de frío, los frutos secos son sensibles a la humedad, a la temperatura y a la aparición de contaminantes como las micotoxinas si el almacenaje no es adecuado, por lo que conviene cuidar las condiciones logísticas y de conservación durante todo el transporte y almacenamiento.

¿Qué importancia tiene el etiquetado de alérgenos en la exportación de frutos secos?

Una importancia central, ya que los frutos secos figuran entre los alérgenos de declaración obligatoria en la normativa alimentaria de la mayoría de los mercados. Un etiquetado incompleto o mal adaptado al idioma de destino puede provocar tanto rechazos en aduana como problemas de responsabilidad frente al consumidor final.

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